Enamorada de tus Ojos me fui quitando
la ropa
seducida por la caricia de tus manos
y el abrazo de tu piel desnuda
comencé a bailar junto a ti.
En medio de toques y palabras dulces
nos fuimos sintiendo,
haciendo vibrar nuestro ser,
las pieles erizadas llenas de un calor
exquisito.
Entre latidos y gemidos incontrolables
nos libramos del mundo,
luego de un rato, supe que tenía restos de
nubes entre los dedos
con olor a lluvia y amanecer,
de ese que se queda en la piel,
que deja aletargado
y que se sigue sintiendo siempre.
Sucedió que sin más que ofrecernos,
nos abrazamos un último instante
y mientras nos vestíamos
cada uno supo que no nos volveríamos a
ver.
Creado: 26.10.2005