jueves, 29 de diciembre de 2016

Entre tantos Cielos Grises

Como se debe sentir un cielo gris y absolutamente nublado,
así me siento, así me veo.
Con una carga inmensa de agua que no se le antoja salir,
que hace que las nubes se muevan lento por culpa del peso.

Que hace que los pájaros vuelen solos y tristes
sobre ese poquitito de gente que mira el cielo en silencio,
y no sabe que hacer con la inmensa cantidad de agua
que no encuentra por donde brotar.

Entonces se van los pájaros y al rato vuelven,
cansados del sonido descolorido del aire,
revolotean para alegrarse con sus propios ruidos,
que de repente se parecen al revolotear de los sentimientos
en el pecho de ese bultito de gente.

A mi ese aire incoloro me recuerda nuestros momentos en silencio,
me devuelve a la vida tus inconfundibles e inolvidables ojos tristes,
tus constantes palabras de amor
y la seguridad de caminar a tu lado.


Rose López Barona
28/11/2006

Sentir-es


Desde el último encuentro mi cabeza no ha dejado de pensar,
en lo que soy,
que quiero y que no,
mis miedos e inseguridades,
van y vuelven.

Miro adentro y quisiera dejar de escuchar,
de llorar y gritar en silencio,
en desesperación,
de reír cómo loca,
de no entender el porqué o para qué de las cosas,
de que la gente se ría de mí.

¡Vergüenza!

Siento vergüenza y pena de ser juzgada,
de no hallar explicaciones,
de no encontrarme.

Luego miedo.

Miedo a mirarme en otros,
miedo a que me hieran,
miedo a caerme y golpearme demasiado duro,
miedo a abrir los ojos,
miedo a perder (me),
o quizá a ganar (me),
a buscar afuera para no hacerlo adentro.
Miedo a lo nuevo,
miedo a callar más de la cuenta
y no poder compartirme,
miedo a dar un paso desmedido
y descubrirme.
Miedo al rechazo y a la soledad,
miedo a dejarme llevar y sentir demasiado.

Y me siento triste,
abandonada,
a la deriva,
infeliz
y me pregunto a qué le tengo miedo.
¿A vivir?,
¿a creer?,
¿a mí?.

Y sé que enfrentarlos me ayudará a fortalecerme,
a auto-afianzarme
y cambiar mi actitud
frente a las contrariedades de esta puta vida,
también sé que esto pasará cuando comience a tomar conciencia
de que mis miedos realmente existen.

O de que tal vez,
yo soy mis miedos.


Roselyn López Barona
Creado: 15.09.2006
Editado: 30.12.2016

En esta Tempestad (que es la Vida)

Confieso que la lluvia,
en su medida,
y ese olor de la tierra húmeda,
a fresco, a amanecer, a pachamama,
mezcladas con ese magnífico cielo gris
que llena el día de melancolía,
me devuelven a la vida,
me hacen sentir tristemente dichosa
y me recuerdan,
que meter los pies en los charquitos de agua
y caminar bajo la lluvia
es maravilloso,
así al día siguiente me tumbe en la cama
un buen y merecido resfriado.


Roselyn López Barona
Creado : 20/10/2006
Deformado y editado: 30/12/2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

Para Cubrir Necesidades


Pensando en frase cliché de que las personas pueden llegar a nuestras vidas “por una razón, por una estación o por toda una vida”, si bien esto es cierto, y una misma persona puede ser una combinación de dos o más de estas, se me ocurre agregar una nueva clasificación: la de cubrir necesidades…

Pasa que hay personas que pueden estar en el final del mundo y de la nada se tropiezan en nuestros caminos, nos embargan la vida y los sueños, justo por el tiempo que deben estar a nuestro lado, desde la primera palabra hasta el adiós y el abrazo de despedida.

Ocurre que el complementarse es tanto y la necesidad tan real, que el tiempo no basta y cada segundo es perfecto, y la felicidad se nota en los rostros.

Los ojos brillan, se te antoja bailar y dejarte llevar, sin represiones ni remordimientos, sólo para sentir, para respirar, para vivir.

No es necesario hablar, adentro tan libre, afuera tantos límites.

Sentirte en el cielo cuando le tomas de la mano y le miras a los ojos.

Las sorpresas se vuelven el plato principal del día y las sonrisas salen solas.

No existe el cansancio porque las emociones te mantienen despierto, vivo, tan vivo.

Y justo cuando te sientes completo, el tiempo se agota y debe partir.

Cada quien continuará lejos y en lo suyo, y aunque al principio sea tan duro que te dé en la cara y sepas que luego va a pasar, tu vida ya no seguirá siendo la misma.


Rose Barona - 05.08.2006
Editado: 16.12.2016

jueves, 15 de diciembre de 2016

Como el Café y el Chocolate

El chocolate hace que el café sea menos amargo, le brinda la dulzura que ninguna otra azúcar le puede dar, le hace sentir distinto y vulnerable.

Mientras están mezclados no existe nada mejor que la fuerza de sus aromas y el feliz descaro con que presumen de ello.

Y, aunque provengan de granos distintos pero muy parecidos no les será posible estar juntos, porque ambos desean experimentar el placer de mezclarse con otros sabores, con el azúcar, la leche, la crema, la canela, el licor.

Si nuestra única opción fuese beber café y chocolate, el aburrimiento sería terriblemente inevitable.

Y aunque sea maravilloso estar juntos, ni el café ni el chocolate serían capaces de absorber del otro la maravilla de su vida.

Prefieren permitirse ser libres de mezclarse y disfrutar infinitamente el placer de volver a estar juntos.

Como el café y el chocolate, así somos, y no podría definir quién de los dos es el Café y quién el Chocolate.


No es el sitio, ni el con qué, es nuestra mezcla,
es el nosotros, que sin importar nada, existimos, somos.
Libres de señalamientos y culpabilidades,
sumamente parecidos y extremadamente distintos.
Como el Café y el Chocolate.
Así nos definiría.


R.L.B. - 29.07.2006

Editado: 15.12.2016