Si donde quiera que te encuentres
aún me escuchas,
me ves, me sientes,
te pido disculpas.
Por lo mucho que lamento no haberte amado como tú lo
hiciste,
por haberte reprimido,
por haberte engañado,
y por no haber dicho todo esto a tiempo.
Si aún sientes lo mismo,
y si es posible saber
que fue lo último que por mi
sentiste.
Te confieso que te extraño,
que cada risa a tu lado fue
realmente divertida,
que amaba tu pasión,
que me contaras historias y me
enseñaras arte,
que me fascinaba que me leyeras,
que moría por tus ojos de niño
perdido y triste,
que cuando estuve contigo me
sentí dichosa
y muchas veces vacía, sola,
que me preocupaba sinceramente
por ti,
porque estuvieses bien.
Que odiaba el sentido ácido
absoluto de tus críticas,
que amaba dormir a tu lado
y escuchar nuestra música,
que te extrañaba cuando no
estabas
y me atemorizaba,
pero al mismo tiempo amaba tu
alma aventurera.
Te doy gracias por haber
aparecido en mi vida,
por ser tan tonto,
por lo que me diste,
por haberte atrevido,
por tus frases célebres y tu
sentido del humor,
por todo lo que me enseñaste,
porque siempre fuiste sincero,
porque vida solo hay una y
experiencias muchas.
Porque te devolví un poco a la vida,
porque tu me enseñaste a vivir la
mía.
Por lo mucho que me amaste
y por todo lo que te lloré,
porque hoy te recuerdo con el alma infinitamente húmeda.
porque hoy te recuerdo con el alma infinitamente húmeda.
¡Por la libertad de la
esquizofrenia!
Rose Barona
Creado: 28.05.2006
(A usted, mi Don Juan)
No hay comentarios:
Publicar un comentario