jueves, 13 de octubre de 2016

De Ombijam

Hoy voy a escribir en vivo y directo porque tengo ganas de contarles que desde hace años que tengo ganas de formar parte de una organización como Unicef o Aldeas infantiles o Médicos sin fronteras, esas organizaciones grandes que hacen cosas lindas por personas por las que nadie hace cosas lindas, pero a las que, curiosamente, es complicadísimo entrar y hacerse "voluntario", tan simple como proponerme a ayudarte y vos tenés tantos requisitos para eso que frustras el plan de cualquiera con muchas ganas.

Entonces, cansada de intentar con grandes, se me ocurrió la idea de buscar organizaciones mas chicas que quisieran recibir una mano, si me contrataban y pagaban genial, pero lo principal era ofrecerme como profesional capaz de ayudar. Y así fue como di con Ombijam, un proyecto que se encarga de impartir Yoga en las Cárceles como una manera de reeducar y rehabilitar a las personas privadas de libertad y claro, darles otras posibilidades. Este espacio existe y nadie lo puede terminar de creer, estos presos hoy día hablan de paz, respiraciones y cambio interno. Y Pamela no para de reír y de querer hacer más cosas. Entonces hoy nos presentó la concreción física de una idea llena de amor y le anunció a todos que ella va a construir un Shala, una escuelita de yoga en la cárcel de Punta de Rieles, un "oasis en el desierto" como le llaman, un espacio para operadores y para presos por igual. Para mi, esta mujer no es otra cosa que una genia llena de amor, tan llena que no lo puede contener para ella sola y lo despliega en infinitas cosas, en infinitas personas, y siempre tiene tiempo para saludarte y recordarte que eres importante.

Yo, confieso que su energía me encanta y que me voló la cabeza con esto que está haciendo, tanto que me ha hecho atreverme a iniciar proyectos que no terminaba de animarme a darle curso. Y dejé de buscar excusas y me empoderé de mis sueños.

Hoy para mi fue un día tan bonito y lleno de luz que acá estoy,  a las once y media de la noche, cerrándolo con ustedes, después de haber hecho mil cosas, incluso plantar un romerito en nuestra huerta.

Al terminar el evento del Shala, a todos nos dieron un regalito, algo inesperado seguramente por la mayoría -o quizá todos-. Y es así como me traje conmigo a casa el souvenir mas sencillo y valioso que he recibido en casi toda mi vida: la motivación de seguir adelante con los sueños, la verdad de querer cambiar de corazón, la representación de que dando sin esperar a cambio nada termino recibiendo a cantidades ilimitadas. Tenía forma de semillita de "oreja de negro" según me dijo uno de los chicos, y un lindo mensaje le ataba el lazo: "el ser humano es como las semillas, cuando se riega con amor y justicia crece con raíces sanas y profundas".


Ahora adorna el centro de nuestra mesa en casa... para recordarme (recordarnos) que la palabra vale, que nuestro cuerpo vale, que la vida vale y que el tesoro es la respiración. Pero sobretodo que el amor nos permite crecer hermosamente y en cantidades ilimitadas.


¡Que todos seais muy felices!

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