Desde el
último encuentro mi cabeza no ha dejado de pensar,
en lo que soy,
que quiero y
que no,
mis miedos e
inseguridades,
van y vuelven.
Miro adentro y quisiera dejar
de escuchar,
de llorar y gritar en silencio,
en desesperación,
de reír cómo loca,
de no entender el porqué o para
qué de las cosas,
de que la gente se ría de mí.
¡Vergüenza!
Siento vergüenza y pena de ser
juzgada,
de no hallar explicaciones,
de no encontrarme.
Luego miedo.
Miedo a mirarme en otros,
miedo a que me hieran,
miedo a caerme y golpearme
demasiado duro,
miedo a abrir los ojos,
miedo a perder (me),
o quizá a ganar (me),
a buscar afuera para no hacerlo
adentro.
Miedo a lo nuevo,
miedo a callar más de la cuenta
y no poder compartirme,
miedo a dar un paso desmedido
y descubrirme.
Miedo al rechazo y a la
soledad,
miedo a dejarme llevar y sentir
demasiado.
Y me siento triste,
abandonada,
a la deriva,
infeliz
y me pregunto a qué le tengo
miedo.
¿A vivir?,
¿a creer?,
¿a mí?.
Y sé que enfrentarlos me
ayudará a fortalecerme,
a auto-afianzarme
y cambiar mi actitud
frente a las contrariedades de
esta puta vida,
también sé que esto pasará
cuando comience a tomar conciencia
de que mis miedos realmente
existen.
O de que tal vez,
yo soy mis miedos.
Roselyn
López Barona
Creado: 15.09.2006
Editado:
30.12.2016
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