Pensando en
frase cliché de que las personas pueden llegar a nuestras vidas “por una razón,
por una estación o por toda una vida”, si bien esto es cierto, y una misma
persona puede ser una combinación de dos o más de estas, se me ocurre agregar
una nueva clasificación: la de cubrir necesidades…
Pasa que hay
personas que pueden estar en el final del mundo y de la nada se tropiezan en
nuestros caminos, nos embargan la vida y los sueños, justo por el tiempo que deben
estar a nuestro lado, desde la primera palabra hasta el adiós y el abrazo de
despedida.
Ocurre que el
complementarse es tanto y la necesidad tan real, que el tiempo no basta y cada
segundo es perfecto, y la felicidad se nota en los rostros.
Los ojos
brillan, se te antoja bailar y dejarte llevar, sin represiones ni
remordimientos, sólo para sentir, para respirar, para vivir.
No es necesario
hablar, adentro tan libre, afuera tantos límites.
Sentirte en el
cielo cuando le tomas de la mano y le miras a los ojos.
Las sorpresas se
vuelven el plato principal del día y las sonrisas salen solas.
No existe el
cansancio porque las emociones te mantienen despierto, vivo, tan vivo.
Y justo cuando
te sientes completo, el tiempo se agota y debe partir.
Cada quien
continuará lejos y en lo suyo, y aunque al principio sea tan duro que te dé en
la cara y sepas que luego va a pasar, tu vida ya no seguirá siendo la misma.
Rose Barona - 05.08.2006
Editado: 16.12.2016
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