Asistí a una
conferencia de sexualidad recientemente, de donde como era de esperarse, salí con
la cabeza hecha una bomba. La ponente habló de cosas que ya había escuchado,
por otros e incluso por ella misma en una oportunidad anterior, se habló de las
últimamente revolucionadas Teorías de Género,
de la sexualidad desde distintos enfoques, del rol de ambos géneros en la
sociedad actual y en las décadas pasadas –que si las abuelas se casaban a los
doce años de edad con un “partidazo” de treinta y dos, que si ahora eso se
considera precoz e ilegal, que si no es lo mismo ser una mujer venezolana que
una uruguaya, y así–. Pero, aquello que me llama a sobremanera la atención, y
que me hace escribir esto, es el asunto de los roles familiares, lo que pasa
dentro de nuestras casas, fuera de ellas y cómo entendemos en nuestras cabecitas
qué deben ser las cosas.
H. Fernández,
la ponente, habló de una sociedad Patriarcal
donde según el concepto, señores y señoras, es el “varón” el centro de la
sociedad y quien tiene el dominio total. Supuestamente la cuestión era así de
estrecha y cerrada hace unos cuantos años atrás, el hombre era el jefe de la
familia, el que trabajaba, mantenía, protegía y sostenía a Su familia y a Su mujer,
y nada de esto se discutía.
Actualmente,
esto ha ido cambiando un poco, ¿a qué me refiero? pues a que ahora es común que
tanto el hombre como la mujer sean partícipes de todos los derechos y deberes de formar un hogar, esto no tiene
nombre específico sino que se lo conoce como sociedad Moderna, entendiendo la dinámica más o menos así como que los dos
trabajamos y aportamos, nos distribuimos las tareas, o sea, si yo limpio tu
cocinas y en cada actividad nos podemos ayudar, ambos estamos pendientes de los
chamos, de pasear a los animales, de
hacer el mercado, de turnarnos el auto, etc, etc, etc.
Pero,
supongamos que llegase a pasar que el hombre pierde su trabajito y es la mujer
la única que aporta platica pa’ la casa,
entendiéndose entonces que ahora es ella
el centro sustentador de la familia y, siendo así, pasa a ser el sostén de su círculo
familiar principal. Entonces, lo que antes mencionábamos como patriarcado, ¿debería
ser ahora matriarcado?, pues les
cuento que ¡no!, pasa a ser un sistema social Matricentrado, que es así como una siguiente clasificación dentro
de todo este poco de cosas de la que venimos hablamos (establecidas seguramente
por un hombre o muchos de ellos reunidos).
Y, esto no
termina acá, les cuento que esta sociedad no es más que el número que da como
resultado de sumarle tareas a una señora que, a pesar de que es la que lleva y
le da de comer y vivir a todo el mundo en Su
casa, cuando se le pregunta quién es el jefe de la familia ella se resta y contesta
segurita: “mi esposo” y esa casa suya vuelve a ser enterita de su marido, incluyéndose
ella misma también.
- ¿Eh?, ¿cómo
es la cosa entonces, usted es la única que trabaja y aporta en casa y dice que
el jefe de familia es su esposo?
- Sí, -contesta
hinchando el pecho- así mismito. Sonríe satisfecha y se va a trabajar.
Roselyn
López Barona
Creado:
21.03.2007
Editado:
01.01.2017
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